Lo he pos titulado ¿Algunas
opciones?, aún y cuando lo único que intento es contaros aportaciones
encontradas como padre a pequeñas distorsiones de la convivencia familiar.
Más de una vez, os habéis encontrado con dos
niños que desean tomar algún refresco. Este refresco lo tenemos en una lata o botella de vidrio de 33
centímetros cúbicos, lo que viene siendo 1/3 de litro. Hay algo más difícil que repartir 33
centímetros cúbicos de un líquido entre dos personas y que las dos tengan la
misma cantidad de líquido.
¿Se entiende
ahora lo de distorsiones de convivencia?, que anteriormente comentaba.
La gente menuda aporta sus
propias soluciones para que el reparto sea justo:
·
Que no se reparta.
Para ello, cada uno
de los dos propone tomar refrescos diferentes.
Si uno lo pide de naranja el otro lo pedirá de limón. Si uno de naranja el otro de cola. Pueden hacer cuantas combinaciones crean
oportunas para disfrutar cada uno de ellos de un refresco entero y no provocar
alteraciones en la convivencia con cuestiones como: ¡Ese vaso tiene más¡ ¡A mí
siempre me toca el que menos tiene¡ ¡Siempre
soy el último en elegir¡ ……………..
Pero realmente
estamos buscando un reparto justo.
Y
vamos a proponer un reparto justo.
Uno reparte y el otro elige.
Está claro no. Uno reparte y ese no es el que elige. Ni primero.
Ni segundo.
Nunca, desde que
hemos usado esta dinámica, hemos visto un reparto en dos vasos más exacto, más
justo. No hay diferencia en el contenido
de los vasos. Independientemente de
quién lo haga. A la persona que le toca
elegir, no tiene ninguna duda sobre el vaso que tomará. Los dos vasos son iguales.
Esta ha sido nuestra pequeña aportación como padres, que
plantearemos usar también como abuelos, para que la convivencia no se vea
alterada por un injusto reparto.

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