martes, 23 de mayo de 2017

CONVIVENCIA: ¿algunas opciones?

Lo he pos titulado ¿Algunas opciones?, aún y cuando lo único que intento es contaros aportaciones encontradas como padre a pequeñas distorsiones de la convivencia familiar.  

Más de una vez, os habéis encontrado con dos niños que desean tomar algún refresco.  Este refresco lo tenemos en una lata o botella de vidrio de 33 centímetros cúbicos, lo que viene siendo 1/3 de litro.  Hay algo más difícil que repartir 33 centímetros cúbicos de un líquido entre dos personas y que las dos tengan la misma cantidad de líquido.  

¿Se entiende ahora lo de distorsiones de convivencia?, que anteriormente comentaba.

La gente menuda aporta sus propias soluciones para que el reparto sea justo:

·         Que no se reparta.

Para ello, cada uno de los dos propone tomar refrescos diferentes.  Si uno lo pide de naranja el otro lo pedirá de limón.  Si uno de naranja el otro de cola.  Pueden hacer cuantas combinaciones crean oportunas para disfrutar cada uno de ellos de un refresco entero y no provocar alteraciones en la convivencia con cuestiones como: ¡Ese vaso tiene más¡   ¡A mí siempre me toca el que menos tiene¡  ¡Siempre soy el último en elegir¡ ……………..



Pero realmente estamos buscando un reparto justo.

Y vamos a proponer un reparto justo.  

Uno reparte y el otro elige.

 Está claro no.  Uno reparte y ese no es el que elige.  Ni primero.  Ni segundo.

Nunca, desde que hemos usado esta dinámica, hemos visto un reparto en dos vasos más exacto, más justo.  No hay diferencia en el contenido de los vasos.  Independientemente de quién lo haga.  A la persona que le toca elegir, no tiene ninguna duda sobre el vaso que tomará.  Los dos vasos son iguales.


Esta ha sido  nuestra pequeña aportación como padres, que plantearemos usar también como abuelos, para que la convivencia no se vea alterada por un injusto reparto.

martes, 2 de mayo de 2017

CREATIVIDAD: ¿se aprende?

Comparto con mucha gente, que la creatividad es una actitud.  Una actitud que se manifiesta en una manera diferente de pensar.  Edward de Bono al pensamiento creativo lo llamó pensamiento lateral.

Básicamente venía a decir que todas las personas vemos las mismas cosas, pero algunos piensan de forma diferente.  Para fomentar esta actitud de pensar diferente entre nuestros nietos y nietas no tendremos que esforzarnos mucho.

No me puedo resistir a mencionar el capítulo I del principito (le petit Prince de Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944).  Recordáis…
Cuando tenía seis años, vi una vez una imagen magnífica en un libro sobre la Selva Virgen que se llamaba "Historias Vividas". Representaba una serpiente boa que tragaba una fiera. He aquí la copia del dibujo.
En el libro decía: "Las serpientes boas tragan a su presa entera, sin masticarla. Luego no pueden moverse más y duermen durante los seis meses de su digestión".
Reflexioné mucho sobre las aventuras de la jungla y, por mi parte, logré trazar con un lápiz de color mi primer dibujo. Mi dibujo número 1. Era así:



Mostré mi obra maestra a las personas mayores y les pregunté si mi dibujo les daba miedo.
Me contestaron: "Por qué un sombrero podría dar miedo?"
Mi dibujo no representaba un sombrero. Representaba una serpiente boa que digería un elefante. Dibujé entonces el interior de la serpiente boa, para que las personas mayores pudieran comprender. Siempre necesitan explicaciones. Mi dibujo número 2 era así:
:
Las personas mayores me aconsejaron dejar de lado los dibujos de serpientes boas abiertas o cerradas, e interesarme en cambio en geografía, historia, matemática y gramática. Es así como abandoné, a la edad de seis años, una magnífica carrera de pintor. Había sido desalentado por el fracaso de mi dibujo número 1 y de mi dibujo número 2. Las personas mayores no entienden nunca nada por sí mismas, y es cansador, para los niños, darles una y otra vez explicaciones.
Tuve entonces que elegir otro oficio y aprendí a pilotar aviones. Volé por todo el mundo. Y la geografía, efectivamente, me sirvió mucho. Sabía distinguir, del primer vistazo, China de Arizona. Es muy útil, si uno está perdido durante la noche.
Tuve así, en el curso de mi vida, montones de contactos con montones de gente seria. Conviví mucho con las personas mayores. Las vi de muy cerca. Mi opinión no mejoró demasiado por ello.
Cuando encontraba una que me parecía algo lúcida, probaba con ella mi dibujo n° 1 que siempre he conservado. Quería saber si era realmente comprensiva. Pero siempre me respondía: "Es un sombrero". Entonces no le hablaba ni de serpientes boa, ni de selvas vírgenes, ni de estrellas. Me ponía a su alcance. Le hablaba de bridge, de golf, de política y de corbatas. Y la persona mayor estaba muy contenta de conocer un hombre tan razonable.

Tal y como se puede observar, el pensar algo diferente es algo natural entre las personas pequeñas.

Todas las personas vemos las mismas cosas, pero algunas piensan de forma diferente

 No debemos de fomentar, de manera natural, la creatividad de nuestros nietos y nietas bastará con no anularla.